La ventaja de mantener ocupada la mente es que es más díficil ser presa de esta clase de pensamientos. Viéndolo en retrospectiva, comparando momentos en la cuerda floja con la rutina creativa que deriva del trabajo, es evidente el abismo que separa las dos vidas que llevo. ¿Cómo podría uno tomar decisiones a conciencia, dispuesto a asumir cada una de sus consecuencias, cuando confiar en sí mismo es una tarea que requiere más de lo que uno está en disposición de permitirse? Es una locura. Es un misterio cómo algunos consiguen hacerlo todo a la vez, es peor que un acto de malabarismo. Si la cagas, te arriesgas a un ojo morado producto de un error de cálculo, pero esto mucho más grave. Mudarse a otra ciudad, elegir una carrera universitaria, asumir una vida de sobriedad. Todo esto se encuentra más allá de mi alcance y ya sabemos que la clave de la supervivencia hunde sus raíces en el equilibrio. ¡Ja! ¿Equilibrio? ¿Para qué balance y prudencia cuando puedo desintegrarme placenteramente en el adormecimiento del doble, del opuesto, del doppelgänger? Para alguien obsesionado con el control no puede haber mejor terapia que ser controlado; o en su defecto ceder el puesto al copiloto en aras de una mejor visión periférica. Eso es. Quiero estar al tanto de cada fluctuación y cada variable, algo imposible de hacer si tienes que prestar atención a las mierdecitas diarias. Joder, sí hemos nacido para cosas más grandes que la pasta dentífrica en las mañanas y la charla social a la hora del descanso en el trabajo. Es apenas lógico que a la menor oportunidad uno sienta un fuerte deseo de delegar responsabilidades y tareas nimias al otro. Entonces se encuentra uno con la facilidad en una píldora, en una botella, en un puñado de hierba y un cigarrillo ¿cómo rehusarse? ¿cómo decirle que no al agua cuando el suelo del alma se encuentra agrietado y estéril por la sequía? No quiero pasar la mitad del tiempo tratando de decidir qué voy a hacer en la otra mitad o, peor, qué no voy a hacer.
¿Quién jode a quién ahora?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada