domingo 2 de diciembre de 2007

Voces sobre el hombro

Little angel, go away
Come again some other day
The devil has my ear today
I'll never hear of what you say
Promised I would find a little solace
And some piece of mind
Whatever just as long as I don't feel so...

A Perfect Circle - Weak and Powerless


Una de las cadenas más resistentes es la manía del hombre moderno por controlar el tiempo. Lo obvio, por supuesto: el deseo nunca llega a la categoría de acción y, en cambio, continuando con esa intención experimentamos una dulce servidumbre, una jaula de vidrio que nada tiene que ver con el espacio. Preciosa es la zanahoria frente a nuestros ojos.

Sigue adelante, ya casi la alcanzas. ¡Mira, qué cerca estás! ¡No irás a
detenerte ahora!

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Hoy he estado a punto de escribirlo, en las últimas dos semanas he sentido a la idea roer mi i
nterior procurándose un lugar cálido y oscuro donde establecer su residencia. Díme si no es gracioso; o mejor, dílo cómo solíamos hacerlo, una risa a la vez, luego un guiño y un gruñido. Bastaba decir: «He encontrado otra definición para ironía» y entonces tomaba lugar esa alteración en el tiempo. Una mutación hecha de bolsas de plástico negro en una tarde de lluvia y de cuadernos destinados a convertirse en diarios de sueños; una alteración en la que los dos parecíamos movernos muy bien. Es graciosísimo ¿no crees? Bueno, quizás no mucho. A decir verdad, no tiene un ápice de gracia.

Pero uno debe hacer lo que debe hacer ¿no es cierto? El deber es ineludible. En este caso mi obligación es librarme de esto. Al decirlo, puedo sentir como el círculo se cierra otra vez. Nuestros días estaban lleno de ellos, jugaban un rol importante en la deliciosa fractura temporal de la que eramos víctimas y verdugos al mismo tiempo. . . pero para que todo esto tenga sentido, hay que sacarlo completo desde la raíz y eso incluye dejarse las gilipolleces para otro día.

Haber sostenido tu cabeza bajo el agua hasta que la última burbuja escapó fue con todo un acto de fé. Fé en que desaparecerías. Tenías que hacerlo, porque ya no representabas una tabla de salvación sino la cadena que habría de alejarme del calor y la luz. Empecé hundiéndome d
espreocupadamente porque carecía de razones (en ese entonces aún creía que en ellas) pero tu presencia trajo consigo esperanza, y luego fé (¿recuerdas esa noche llena de lápiz, palabras y células? tú y tu obsesion con los mapas conceptuales, con la abstracción perfecta de mis líneas entre las tuyas, de palabras a trazos y de vuelta). Hallé lo que no andaba buscando y con un empujoncito de la suerte, perdimos el rumbo.

A mí me tomó mucho más despertar y cuando lo hice completamente me hallaba en un lugar desconocido. Intenté obligarme a aceptarlo a fuerza de palabras que resultaban en horribles ataques de ansiedad. Escucha, en ese momento eras lo único que podía salvarme y empecé deseando que estuvieras allí porque eso significa que no tendría que irme; que, después de todo, había una posibilidad. En ese entonces no me daba cuenta de nada, pensé que de veras mi intención salía de algún lugar dentro de mí y terminaba en tus ojos de gata lista. Sólo ahora puedo darme cuenta del orden oscuro de mis actos. Habia escogido sobrevivir y tú eras mi única probabilidad, mi única manera. Estaba celebrando mi propia vida, era yo quién estaba al final de mis deseos e intenciones.

Con esto en mente fue muy fácil cercenar-ese-residuo-umbilical-que-evitaba-que-pudiera-matarte. Mientras, hiciste planes suficientes por los dos. Al final (¿Y el ciprés de los pantanos? Apuesto a que tampoco te acuerdas de él) nada de esto importó demasiado. Una vez pasada la euforia del momento, el dolor que mi mente me había escondido hasta ahora salió a flote. A ninguno de los dos le vendría bien una inyección de calma (por mucho que me encantaría doblar el brazo), ya no hay mucho más que decir, casi todo está fuera; nunca subestimes el poder de la acción desprovista de razón, ni de la potencia sin control. Basta darse cuenta que, al fin y al cabo, todo lo que hay bajo el sol cae dentro de dos categorías: lo que termina con un punto y lo que no.

Es una lástima que nada de esto sea nuestra decisión.